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Gustavo Fúster Olaguibel, farmacéutico, abogado, MBA, agente de la propiedad industrial, agente europeo de patentes y mentor en AcexHealth: “Las empresas biotecnológicas necesitan una estrategia de propiedad industrial, cuyos tiempos vayan en línea con su desarrollo de negocio”

Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, entre 1995 – 2001. Cuando terminó su carrera universitaria, realizó un máster en Dirección y Administración de Empresas Biotecnológicas (MBA), entre 2001 – 2002, mediante el que accedió a unas prácticas, de seis meses, en una empresa biotecnológica llamada Genetrix. Fue ascendiendo hasta que llegó a ser director de Desarrollo de Negocio y Patentes en la entidad biotecnológica Genetrix Corp, entre 2002 y 2005. En ese período profesional, en el que estuvo en contacto con toda la parte de propiedad intelectual y patentes, detectó que su trabajo tenía una parte jurídica muy amplia. Decidió estudiar Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) entre 2004 y 2012. En esta etapa, concretamente entre 2005 y 2009, también estuvo como director de Patentes de una agencia española de Propiedad Industrial. 

En 2009, llegó a Andalucía, donde fue director hasta 2011 de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Sistema Sanitario Público de Andalucía. 

Simultáneamente, en 2007 obtuvo el título de Agente de la Propiedad Industrial Español, el de Agente Europeo de Patentes en 2008, y el Diploma CEIPI en Litigios sobre Patentes Europeas en 2011. 

De Andalucía marchó Alemania, donde comenzó a trabajar, desde 2011 hasta la actualidad, en HOFFMANN ELITE, uno de los despachos especializados en Propiedad Industrial más grandes de Europa, que cuenta con más de cien profesionales de diversas nacionalidades y perfiles. En 2013, fundó junto con Joachim Renken, la marca de patentes de esta empresa en España, que cuenta hoy día con sedes en Madrid y Barcelona.

  1. Habiendo trabajado como director de Oficina de Transferencia del Sistema Sanitario Público Andaluz, ¿tendrá un amplio conocimiento de Andalucía?

Conocer Andalucía en su totalidad es imposible. Es un sitio complicado, ya que, en extensión una región con más de nueve millones de habitantes, podría ser un país en sí mismo. Lo que sí te puedo decir es: que mi etapa aquí fue muy buena en todos los sentidos. De hecho, dos de mis hijos son andaluces. 

La Oficina de Transferencia, cuando empecé, estaba en una situación muy inicial. Contribuí a la organización de un decreto y de una encomienda de gestión con los que teníamos el objetivo de ayudar a cada una de las fundaciones del ámbito biosanitario, en lo que es la gestión de la propiedad industrial, en general, así como de las patentes u otros activos relacionados con la propiedad intelectual e industrial. 

A través de un sistema descentralizado, nuestra misión fue coordinar y estar a disposición del resto de entidades de este sistema. En esa época no era nuestra intención centralizar, sino más bien servir de ayuda a las fundaciones biosanitarias. Conocí más en detalle el sistema sanitario andaluz, sus fundaciones, etc. 

  1. Además de esta experiencia en el sector público, tu vasta trayectoria profesional ha bebido del mundo de la empresa. ¿Cómo enriquece esto tu labor como mentor en AcexHealth? 

Considero que un aspecto positivo, que puede venir bien a mi rol como mentor en AcexHealth, radica precisamente en esta experiencia laboral adquirida de tres campos distintos: el de las empresas biotecnológicas, el de las agencias y el de la administración. Ello me posibilita proporcionar una visión general, tanto del ámbito público como privado, y ser más flexible. Cuando solo dispones de una visión concreta, pierdes esa oportunidad de una perspectiva más global, que es la que permite darte cuenta de que: determinados escenarios conllevan sus propias circunstancias o problemas. 

  1. ¿Cuánto de relevante consideras la figura del mentor en AcexHealth?

Para este tipo empresas tener una persona a la que acudir en caso de necesidad siempre es positivo. Si tienen un problema con la propiedad industrial, pueden ir a un agente de la propiedad industrial, que hay muchos y muy buenos, o acudir a mí en este caso, como mentor, y plantearme, por ejemplo, si hay que patentar una determinada invención, y si es buen momento para patentar o no. 

O también pueden consultarme sobre si tienen una investigación que aún no está concluida, pero necesitan saber cuándo patentarla. Incluso pueden tener “miedo” por poner un producto en el mercado que puede infringir el derecho de un tercero. En resumen, cuando estás en una empresa te pueden surgir todo ese tipo de dudas y tener a alguien a tu disposición que te pueda ayudar, en ese sentido, tiene mucho valor. 

También es importante de cara a la institución y al proyecto disponer de una persona que te permita tener un cierto criterio para poder evaluar si las empresas que participen en el programa puedan encajar o no dentro de este ámbito.  Aunque, especialmente, la figura del mentor es más para apoyar y estar a disposición de las empresas que para otra cuestión.  

  1. Concretamente, ¿en qué consiste tu rol como mentor?   

Fundamentalmente, mi rol como mentor radica en ayudar o asesorar a empresas biotecnológicas a identificar aquellas cuestiones relacionadas con la propiedad industrial que necesitan ser fortalecidas. Es decir, orientarles a establecer un plan de desarrollo de propiedad industrial acorde con sus necesidades. 

Dependiendo del sector donde trabaje la empresa, los requerimientos van a ser distintos y, por tanto, su estrategia de propiedad industrial. No es lo mismo trabajar con una empresa del campo biotecnológico, que de las tecnologías de la información (IT). 

Por tanto, parte de mi labor, entiendo yo, que debe ser orientar, dentro de lo que quieran las empresas lógicamente, a marcar cuál podría ser un potencial camino de estrategia de propiedad industrial. 

  1. ¿Cómo influyen las características de las empresas biotecnológicas a la hora de diseñar un tipo de estrategia u otra de propiedad industrial? 

Influyen bastante. Por ejemplo, si las empresas biotecnológicas pertenecen más al ámbito de las terapias innovadoras, el valor de la propiedad industrial resulta casi esencial. Para una empresa que elabora un medicamento o una terapia, ya sea biológica o más avanzada, el valor de las patentes es clave. 

En otros campos biotecnológicos, como el diagnóstico, también es significativo, pero las patentes, en estos ámbitos, se suelen combinar con otros tipos de activos de propiedad industrial o intelectual, como el know how, el copyright, etc. 

Especialmente, en el campo del diagnóstico se suele utilizar la protección por know how. Y ya si estamos hablando dentro de la biotecnología de entidades cuyos productos o servicios contienen software, aquí el copyright y el know how es importante; sin menospreciar en absoluto el valor que las patentes también tienen en estos campos.

  1. ¿Puede considerarse el know how como propiedad industrial? 

El know how podría llegar a entenderse como una forma más de propiedad industrial. Actualmente, está específicamente legislado en España y, como digo, se podría llegar a entender como un tipo de propiedad industrial que obliga a las empresas, que quieran valerse de esta forma de protección, a gestionarla de una manera apropiada. 

  1. ¿De qué depende que las empresas deban elegir un tipo de propiedad industrial u otro? 

La naturaleza de la empresa y su tipo de productos determinan qué tipo de propiedad industrial realizar.  

Hay que valorar el momento de desarrollo en el que se encuentra la empresa. Según este, se hará un mayor o menor hincapié en los derechos de propiedad industrial. Lo que no significa que se excluyan unos u otros. Se puede hacer una estrategia conjunta, que incluya patentes, know how o copyright u otros tipos de propiedad industrial o intelectual, pero poniendo más peso en una u otra, según la fase y tipo de empresa. 

También es importante considerar cómo esa estrategia puede cambiar de cara un futuro y hacer una cierta labor de predicción, para ver hacia dónde vamos y qué haremos una vez que lleguemos allí. Se pueden establecer una serie de hitos dentro de lo que es un desarrollo y estrategia de propiedad industrial.

En definitiva, en función del tipo de empresa tendremos que elaborar una estrategia de propiedad industrial, e incluso intelectual, que pueda diferir, incluso dentro de la misma empresa, ya que distintos momentos pueden dar lugar a distintas estrategias de propiedad industrial e intelectual. 

  1. ¿Qué valor tiene esta planificación?

Es necesario comprender que en el diseño de una estrategia de propiedad industrial no tienen por qué entenderse las cosas como blanco o negro. Es decir, se puede empezar dando un mayor valor a un aspecto y luego ir adaptándose. No se trata de patentar por patentar, sino pararse a pensar y ver qué estoy patentando y cómo lo estoy complementando con otra serie de activos intangibles, como pueden ser diseños industriales, el know how, copyright o cualquier otro tipo de propiedad industrial o intelectual. 

  1. ¿Consideras que hay una tendencia, a veces, a patentar por patentar? 

Hay que tener cierta cautela con esta cuestión.  En el caso de un investigador, cuando está desarrollando una investigación, quiere publicar su resultado. Igualmente, en el caso de una Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), también requiere tener ciertos números. 

Estos números los tendrá que conseguir dependiendo del estado en el que se encuentre la propia OTRI. Hay una primera etapa, más de concienciación, en la que se suele incentivar que la gente registre ciertos títulos de propiedad industrial tales como patentes o modelos de utilidad, pero conforme va madurando, esta tendrá que cumplir con su cometido. Este no es otro que transferir la investigación a la sociedad por los medios que sean más oportunos y si, dentro de esos medios, puede haber un cierto rendimiento del tipo que sea, incluyendo el económico (donde los títulos de propiedad industrial tendrán un impacto) y social, pues mucho mejor. 

 Muchas veces nos equivocamos pensando que una OTRI tiene que necesariamente sacar un rendimiento económico. No lo veo así.  Esta, insisto, tiene que transferir el conocimiento a la sociedad. Si saca un rendimiento económico, que permite que el proceso siga rodando, mucho mejor.  Esto es algo que he aprendido a fuego en Andalucía, de hecho, en mi etapa como director de la Oficina de Transferencia de Tecnología del Sistema Sanitario Público.  

  1. Pero y si hablamos desde el punto de vista de la empresa, ¿cuál es tu visión? 

Si hablamos desde el punto de vista de la empresa, entonces la visión cambia completamente. Aquí el rendimiento económico es fundamental. 

  1. ¿Qué debilidades encuentras, en general, en las empresas del sector biotecnológico en este tema de la propiedad industrial?

En términos generales, las mayores carencias suelen residir en el hecho de que los investigadores y/o empresarios no sepan cuándo patentar, qué patentar o cómo complementar las patentas con otros activos de propiedad industrial. Estas suelen ser sus mayores carencias. Necesitan establecer un plan que les permita alinear su desarrollo de negocio con una estrategia de propiedad industrial, cuyos tiempos estén en línea con ese desarrollo de negocio. 

  1. ¿Cómo de relevante es que esa estrategia de propiedad intelectual sea acorde en el tiempo?  

Esto es muy importante porque si se patenta demasiado pronto te puedes estar comiendo vida de la patente. Si tú de alguna forma piensas y proteges algo como know how, pero los inventores quieren publicarlo y lo publican, ya ni siquiera tienes dicho know-how. 

Si, por otro lado, patentas todo demasiado temprano, aunque no se publique, pues tienes otro problema de cara al futuro. 

Un problema que estoy detectando muchísimo son aquellas personas o entidades que patentan todo lo posible, incluso aquellas cosas que no tienen ningún tipo de experimento para avalarlo, entonces lo que están haciendo es divulgar una información que hacen que se impidan patentar en el futuro, lo cual también podría ser una estrategia en sí misma.

En definitiva, como mencioné antes, el problema reside en la carencia de un plan de propiedad industrial que esté acorde al propio desarrollo de la empresa y que le permita ir poco a poco evolucionando o desarrollándose. 

13. ¿Cuáles son las fortalezas de las empresas?

La mayor fortaleza que siempre veo en el sector biotecnológico especialmente, al principio son las ganas, la ilusión (sin olvidar una idea innovadora que lo acompañe). De hecho, dicha ilusión es fundamental. Al final, los emprendedores en el sector son personas que tienen mucho impulso y ganas de comerse el mundo.

Al mismo tiempo, son emprendedores que están muy solos, no tienen normalmente financiación, especialmente en España. Es difícil llegar a captar financiación suficiente de inversores. 

Por eso, sobre todo, son la ilusión y las ganas lo que yo más veo al principio en este tipo de perfiles. La verdad es que te impregnas de este tipo de ilusión. 

  1. ¿Hay muchas empresas que se quedan a medio gas?

Sí, la mayoría se quedan por el camino. Porque al final, la propiedad industrial por sí sola, si no tiene un producto o unos servicios que tengan un valor comercial que lo acompañe ¿qué valor tiene? 

Por mucho que tú patentes un potencial medicamento, si este no tiene ningún valor o potencial de llegar al mercado, no vale para nada. Y lo mismo en una empresa, si al final no desarrolla un producto o servicio o tiene el potencial para hacerlo: ¿Qué valor tiene dicha empresa presente o futuro? Pues ninguno. Por eso, insisto mucho en los tiempos, en el plan de desarrollo de propiedad industrial e intelectual, en tener una estrategia, en la que no necesariamente siempre hay que patentar. Es más útil saber en qué momento hacerlo y conocer cómo complementar las patentes con otro tipo de activos de propiedad industrial

  1. ¿Son especialmente importante estas estrategias cuando hablamos de empresas biotecnológicas?

Sí. En biotecnología, la propia maduración de la tecnología ya tiene un valor per se. No es lo mismo estar en un estadio inicial, que en un estadio pre clínico, que en fase 1, fase 2 o fase 3. No siempre necesariamente tiene por qué llegar al mercado, pero si tienes que tener una estrategia de propiedad industrial que te permita dentro de los estadios sacar el máximo valor a la empresa que te permita tener un futuro, que es lo que realmente importa en una empresa.

Aunque el presente es importante, pero una empresa por mucho presente que tenga, como no tenga futuro, esa empresa va a ir mal. Por ejemplo, una empresa que tenga un buen desarrollo con gran potencial y futuro, esa empresa vale mucho. Pues el tener esa propiedad industrial pensando en ese futuro, en esa estrategia es lo que realmente tiene importancia. 

  1. ¿Podría decirse entonces que con patentar tenemos el camino hecho? 

No. No se trata de patentar y me quedo sentado, sino que hay que desarrollar esa estrategia de desarrollo de negocio, de producto, de servicio y acompañarla. No se trata tampoco que haya una estrategia de propiedad industrial sin más. Si esa estrategia va acompañada de un desarrollo de producto o servicio fuerte, hay posibilidades de éxito. Pero en algunos casos habrá un éxito y en la mayoría no. Pero es lo más normal. 

17. ¿En qué punto se encuentran las empresas españolas en cuanto a estrategia de propiedad industrial?

Mi percepción es que desde el año 2000 – 2001, que fue cuando empecé en este ámbito, ha habido una progresiva concienciación de la propiedad industrial, tanto por parte de las empresas como de las instituciones públicas. 

Ha habido una mejora muy considerable en ese sentido. Ahora que sea una mejora insuficiente, pues es muy probable, pero que hay una mejora, en cuanto a concienciación, en cuanto a número de patentes, etc., pues posiblemente la haya habido, especialmente en biotecnología. 

Probablemente, haya habido repuntes. Por ejemplo, en 2020 ha habido un repunte al alza de patentes en España, precisamente, porque se dieron cuenta de que en biomedicina la propiedad industrial puede tener un valor. 

En definitiva, hay una mayor concienciación que acabará resultando en un mayor valor de las patentes. Al final no se busca tener más patentes, sino tener más patentes con un valor determinado. En el sentido que se proteja a productos o se proteja a servicios que en sí mismo generen exclusividad de mercado, que ayuden a las empresas como una fuente más de financiación o servicios. 

Entrevista realizada por Rosario Marín